No debes beber en días de semana. Siempre me he mofado de esta norma, pero ahora comprendo todo lo que sucede cuando bebes un día de semana mientras el resto de tus esforzados amigos se dedican a trabajar. Así es, ya que si a esta regla de no beber durante la semana hay que agregarle algo, este algo tendría que ser "no debes beber en días de semana antes de las seis de la tarde, ya que mientras tú bebes, toda la gente que conoces trabaja". Evidentemente esta es una regla tan mal redactada y tan larga que nadie va a aplicarla, pero siempre he creído que el alcohol además de resaca te da sabiduría, y esto es lo más sabio que he sostenido en días.
Por otro lado, tomar un día de semana antes de las seis de la tarde merece cierto respeto, debido a que es una actividad que se realiza por lo menos con un cómplice, pero casi siempre el cómplice no está dispuesto a embarcarse en esta irracional búsqueda de embriaguez diurna. Es entonces menester del interesado en beber, seducir a algún amigo, amiga, amante, novio, ex, primo, compañero de primaria, etc. a embarcarse en esta labor. Casi siempre el cómplice presenta las siguientes tres características:
* El cómplice no está tan interesado en beber como tú: el cómplice no quiere beber, el cómplice no necesita beber y en muchos casos, el cómplice está cansado de que lo busques para beber. El cómplice sede por cansancio o parco convencimiento, nunca por convicción pura.
* El cómplice tiene algo muy importante que hacer: El costo de oportunidad de beber contigo es altísimo, ya sea que el cómplice tiene que presentar un trabajo, asistir a una reunión familiar, o ser anfitrión de algún tipo de reunión de corte no etílica; el cómplice siempre está ocupado.
* El cómplice se vuelve cómplice luego de ser chantajeado emocionalmente: La única forma de convencer a alguien ocupado de beber en día de semana es recurrir a los lazos de amistad, a la soledad del interesado en beber, a la falta de alegrías, o a las derrotas de la vida urbana. Cualquier cosa sirve, desde simple monotonía hasta una disputa con un malvado cobrador de combi que no le dio boleto, el punto es conmover al protocómplice para que pase a ser cómplice.
Cabe señalar que el cómplice casi siempre resulta ser el mejor amigo del ente que quiere beber, debido a que el mejor amigo siente la apestosa obligación de acompañar a su amigo en actividades de este corte y en caso de no querer ceder entonces se comienza a trabajar la culpa del mejor amigo. El tiempo promedio para que un protocómplice pase a ser cómplice es quince minutos, pasado ese tiempo se deberá intentar de convencer a otro amigo. El tiempo es oro para alguien que quiere beber.
Como pueden ver, convencer a alguien de ser tu cómplice no es simple, es por esto que el sólo hecho de llegar hasta este punto merece un minuto de silencio. Una vez se tiene al cómplice, se dispone el lugar, normalmente no es en la casa del que quiere beber, debido a que el que quiere beber desea cambiar de ambiente, salir de su apestosa fosa de vida. Entonces se ataca la casa del cómplice o un bar que esté abierto desde temprano. Casi siempre termina siendo la casa del cómplice.
Por supuesto el cómplice no bebe tanto como tú, el cómplice no habla tanto como tú, el cómplice no sube tanto la voz como tú; la explicación es simple, el cómplice no está tan ebrio como tú. Mientras tú te dedicas a hacer fiesta personal, preparar tragos, poner música que el cómplice desprecia; el compañero cómplice desespera, tiene algún tipo de desventura académica o laboral en ese momento, y además tiene que lidiar con tu evidente embriaguez.
Hasta aquí todo va bien, el plotpoint se da cuando comienzas a hacer cosas que no deberías en la ebriedad y, recuerda antes de las seis de la tarde. Cosas como:
* Llamar a tu ex: Mala idea, pésima idea, para comenzar no tienes motivo para llamarle, entonces le hablas con la voz más embriagada del mundo siendo aun de día. Y recuerda, mientras tú le dices frases aleatorias sin sentido, este personaje se encuentra en la oficina, bien vestido, limpio y te puedo asegurar que sin ninguna gota de alcohol en la sangre. El consuelo del ex: saber que ya no está con esa alcohólica demente. Además esta escena debe ser bastante conmovedora. Imaginémoslo, el ex está sentado en su escritorio y en eso suena el teléfono, y debe decir frases como "¿no sabes dónde estás?", "¿qué haz tomado?", "¿con quién estás?", "¿qué haces ebria a esta hora?", "no puedo estoy trabajando". Llamar al ex siempre es mala idea, llamarlo ebria es peor idea, llamarlo ebria y durante la semana es casi suicidio social, llamarlo ebria, durante la semana y mientras está en la oficina, es simplemente no tener dignidad humana.
* Hablar en otros idiomas y/o lenguas muertas: Pasa, no se si pasa mucho, pero me pasa mucho. Creo que esto tiene que ver con el hecho de que uno no se quiere saber ebrio. El español es un idioma que se debe pronunciar haciendo mucho movimiento de mandíbula, hay muchas erres, eses, y des al final de las palabras que alguien en estado de ebriedad simplemente no podría pronunciar. Entonces para no demostrar esta ebriedad mediante la fonética, recurrimos a otros idiomas ya sea el inglés, francés o alemán. Hay ocasiones en que sí, debo admitirlo, recurrimos a todo lo que sabemos de latín o griego. Existen también aquellos que inventan su propia lengua gutural en intensos estados de ebriedad o lucidez verbal, cada quien podrá juzgar tomando como base su propio criterio. En todo caso hablar en otro idioma es un indicador de que algo no está bien, y ese algo casi siempre es nosotros mismos.
*Caer dormido en lugares insospechados: El inicio de esto nunca lo tenemos claro, en algún momento quedamos ebrios y ya, pero sí tenemos el recuerdo de levantarnos sin gloria de alguna cama, sillón, colchón o; en algunos casos conocidos, piso. Es menester decir que no importa el gesto que se haga al levantarse, la dignidad ya ha sido perdida. Mientras recoges los despojos de tu vida, tu cómplice indignado te informa que haz dormido entre una a dos horas, que haz tomado aproximadamente el 40% de una botella de ron, que haz confesado lo que haz hecho, lo que no haz hecho, lo que te gustaría hacer pero no hiciste, y hasta lo que tu cómplice ha hecho. En otras palabras haz confesado que vendiste a Jesucristo y luego le chantaste la culpa a Judas. En la ebriedad máxima haz hablado tanta tontería como si de una lengua inventada se tratara, haz dicho cosas que tienen sentido, cosas que no lo tienen y sobretodo cosas que ni los encargados de descifrar códigos del FBI podrían llegar a entender.
Ten un poco de dignidad humana y no bebas en días de semana antes de las seis. No es buena idea, no es bueno para nadie. Dedícate a tejer, hornea cupcakes, haz yoga; entrégate a la actividad que sea necesaria para hacer que tu consumo etílico comience en un momento más respetable, como los viernes a partir de las nueve de la noche. Recuperemos la dignidad perdida, no seamos borrachos tan feos. Ah sí una cosa más, coman antes de tomar, siempre coman antes de tomar, de esta manera pueden evitar cosas tan variadas como mala fonética o tener descendencia.